The Ficomic Affaire

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Published on Monday, 10 September 2012 17:07
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Una vez clausurado el último Salón del Cómic de Barcelona a todo el mundo le faltó tiempo para echarse encima de la organización (Ficomic) y sugerir propuestas para montar un Salón mejor, #OtroSalón más acorde con los gustos actuales (de libreros, editores, críticos y, en últimos instancia, los lectores) y las tendencias del sector (que podríamos resumir en "por favor, qué alguien compre algo"). Poco después, el director de Ficomic Carles Santamaría escribió a profesionales del sector para apaciguar los ánimos. Y, bastante más tarde, también los fanzineros recibieron un correo electrónico tal que así:

 

 

Pero lo que no contaba en el correo es que se iba a prohibir la venta de material que no fuera estrictamente el fanzine. Unos cuantos fanzineros (unos 12 grupos) nos unimos para redactar un documento que resumo así:


1. Todo el material que se vende en la zona de fanzines está libre de licencias y es 100% creación de sus vendedores. No se vende material que se pueda encontrar en stands comerciales. Se pueden encontrar formatos similares: cómics, camisetas, chapas, fundas de móvil, posters... pero NUNCA se encuentran productos idénticos.

2. Todos los stands de fanzines TIENEN fanzines a la venta. Que adicionalmente cubran ese espacio con más material es secundario. Si en toda la Isla de Fanzines solo se venden los 26 fanzines de los 26 stands de fanzines (uno por stand), el malgasto de espacio es evidente. En cualquier stand de librerías o editoriales se venden muchas más novedades en un espacio muy inferior.

3. Una reducción de 25€ en la tarifa del stand no cubre los ingresos que se obtienen gracias a la diversidad de productos, más allá de la venta en sí. A mayor repertorio de productos existe un mayor interés de los asistentes en acercarse al stand. Los carteles, postales y marcapáginas son un elemento que despierta el interés, y no siempre la venta final.

4. Nunca ha habido barreras en la zona de fanzines a la venta de productos relacionados con el cómic si han sido creados por los propios stands. Todos los expositores comerciales y editores son conscientes de este hecho. Solo se debe perseguir la venta de material oficial y licenciado en estos stands, o de copias de estos productos, no de los productos creados de manera independiente.

5. Si la intención es evitar el lucro deberían evitar también que vendiéramos fanzines. ¿No se presupone, en un Salón del Cómic, que vender cómics es lucrativo?

 

Protesta a la que respondieron rápidamente con este escueto mensaje:

 

Y hoy hemos recibido un correo a modo de resolución del conflicto. Aquí va la bomba H.


 

Así que por nuestra parte, bien. Creo que se ha disipado el miedo a la censura y las prohibiciones de venta de material. Lo inasumible sería vender fanzines en exclusiva y que aquello no fuera un agujero en los bolsillos. Deberían comenzar a pensar en los autoeditores que quieran dar el salto editorial con tarifas adaptadas a caballo entre los stands comerciales y los amateur, porque el horno no está para bollos. Hay muchas posibilidades por explotar que no deberían dejar de lado. Pero esto, una vez más, es cosa suya. Por ahora, seguimos dando la brasa.