Evangelion 1.0: You are [not] pixeled

Como os dijimos hace un par de días, ayer estuvimos en Mandril, capital Despaña, para comparecer como fans obsesivos al estreno de Evangelion 1.0, la primera de las cuatro películas que Gainax ha perpetrado para sacarnos más los cuartos y contarnos de una vez por todas de qué va su serie estrella. Por ahora nos hemos quedado igual, pero los tiros no van por ahí.

Hoy estoy en modo crítico. Pero crítico hideputa, nada de condescendencias ni false friends. Porque si la película estaba fetén (eso sí, adecuada para aficionados a Evangelion, pero nada accesible para un público novato en esto de los ángeles caídos, los Evangelios fuera de la Biblia y la clonación en serie), el pase que nos echaron fue infecto. Leedme bien: infecto. Vamos por piezas.

1. La adquisición de entradas fue espantosa. Hablamos de un estreno (en nuestro caso, el de Madrid) para menos de 120 personas, en el que a las ocho de la mañana había cola de gente incentivada por cuatro regalitos para los primeros asistentes. ¿Qué esperaban? La compra por Internet no se habilitó HASTA LAS 11:45 del mismo día, y no podían conseguirse tickets a través del teléfono. Es decir, ¿a qué estamos jugando? ¿A ver quién consigue hacerse con la entrada y quién no? ¿Para esto tanta publicidad en blogs y tanta leche? Lo dicho, espantoso,,, y más para nosotros, que acudimos desde Valencia, y no pudimos salir de viaje hasta las 12:00, cuando compramos las entradas después de un pánico que duró una semana entera. Una vergüenza para los que tuvieron que hacer cola y no consiguieron entrada porque no sabían que estaba la opción de Internet o pensaban que la sala era más grande y habría suficientes entradas. Increíble 1.0

El equipo Katos sacaba las entradas para cuatro personas desde un ordenador, mientras el equipo Kattys hacía lo propio desde otro terminal PORQUE NO SE PODÍAN SACAR MÁS DE SEIS ENTRADAS A LA VEZ. Bah.

2. La película estaba PIXELADA. La calidad era DVD, y aumentada con un proyector, por lo que si bien la imagen era más o menos aceptable (salvo en la pelea contra el tercer ángel -aquí llamado cuarto-, en la que solo se se intuye lo que ocurre,,, no nos neguemos, porque YA HEMOS VISTO ESE COMBATE ANTES), las letras de los subtítulos estaban PIXELADAS, algo que todavía se manifestaba más cuando aparecían en mayúsculas. La película fue proporcionada por Selecta Visión (lo único que apareció en HD fue su logo al principio de la sesión), pero parecía una descarga en DivX de 700 MB. Y habíamos pagado casi ocho euros por verla, entre los gastos de reserva y la entrada en sí. Increíble 2.0

3. Por no extenderme, diré que reducir el estreno de esta película, icono del siglo XX, a cinco pases en dos salas de todo el territorio español es RIDÍCULO.

4. Que majos Iñaki y Batto, de Jointo y Ramen para Dos. No, no es una crítica. Es que nos los encontramos en la puerta antes de entrar, oficiando el concurso de cosplay que nuestra representante no ganó. Bien pensado, sí es una crítica. ¿Por qué nuestra Katty no ganó? ¡Exigimos una satisfacción! O al menos un pase decente de esta película, y no birrias con un envoltorio de regalo.

Una fotillo con los cosplayers que aparecieron antes de la sesión. El tipo vestido como quinto ángel es un Dios sobre la Tierra, pero poco hábil a la hora de hacer encajar dos pirámides. Quizá a la próxima.

No me siento estafado, pero sí decepcionado con nuestra industria, que por no hacer no es capaz ni de mantener el nivel de las producciones extranjeras que llegan aquí. ¿Es el perfeccionismo un defecto o una virtud? En días como hoy, lo echo de menos. Que alguien se ponga las pilas, porque nosotros aprendemos de las hostias de la vida, pero por lo visto hay a quienes nunca les llegan.

Los miembros de Studio Kat que siguen vivos durante el viaje de regreso a casa comentan algunos aspectos de la película. "Han cortado la mejor línea de diálogo de la película, cuando Touji dice ¡¡Que tetas tiene Ayanami, que muslos tiene Ayanami y que piernas tiene Ayanami!! ¡Lamentable!"

Os dejo con fotos de nuestro viaje y un cabreo de 9 en la escala Richter.