Una visita guiada al estudio de Studio Kat

Aprovechando que el estudio se ha quedado vacío ahora mismo voy a haceros una visita guiada. Si recordáis, hace unos meses os comentamos que estábamos montando el local, amueblándolo y comprando las máquinas que nos tienen que hacer de oro. Llevamos trabajando en él desde marzo, aproximately, pero todavía no os habíamos enseñado ni una mísera foto. Qué vergüenza. Pasad, pasad, no os quedéis en la puerta.


El estudio es una sala dentro de la Casa de Juventud lAmagatall, en Quart de Poblet, reconvertida en una suerte de vivero de empresas para la ocasión. No es enorme, pero a nosotros nos va bien. Nuestro espacio, ya sabéis. Es un picadero de creatividad. O un picadero a secas. Y lo primero que encontramos al entrar es una plancha para hacer camisetas. Eso, y un montón de trastos (son regalos para OTAKUART, que lo sepáis).


Si miramos la pared de la izquierda, hay un par de posters enmarcados, ¿los reconocéis?


Y a nuestra espalda queda un estante con todo el material que vendemos (ahora no hay mucho porque se nos están agotando las copias de los KATZ VOLUME 6 y 7. Se han vendido demasiado bien, hasta el punto de que probablemente los agotemos en el Salón del Manga de BCN, touchdown!). Por cierto, atentos al expositor metálico que sale a la izquierda: está repleto de fanzines, y los vamos renovando para que todos los que nos visitan puedan leerlos (y luego ponerlos a caldo). Un fanzinero que no lee otros fanzines nunca llegará a ser un Señor de la Fanzinería.


Desde la estantería metálica a la izquierda, en la pared frente a los posters aquellos enmarcados, las mesas de Manu y Zulai, respectivamente. Ahora están vacías porque les he pillado fuera (probablemente manteniendo relaciones a mis espaldas), pero normalmente están llenas de restos de vinilo, papeles recortados y mierda por un tubo. Es lo que tiene hacer camisetas y querer volver loco a Manu ensuciando su puesto. Ambos usan portátil, por cierto, por eso no hay ordenadores montados (salvo ese monitor, que no furula muy bien). Y sobre ellos, el Gran Panel de Corcho (no lo llamamos así, pero  deberíamos). Aquí ubicamos notas, carteles, la primera camiseta que  hicimos con las máquinas,,, de aquí colgamos como chorizos los vinilos  que están preparados para ser planchados en las camisetas cuando estamos  haciendo una remesa.


Un detalle del Gran Panel que me encanta: una recopilación de las acreditaciones de todos los eventos a los que acudimos. Todos estos son los salones y jornadas a los que hemos acudido desde enero de este año. El año que viene sustituiremos las nuevas acreditaciones por las antiguas, en un ciclo sin fin.


Y otro detalle: a ambos lados del Gran Panel hay dos columnas con fotografías, las portadas de los KATZ publicados hasta ahora y algunas ilustraciones nuestras.


Desde el Gran Panel a la izquierda, en la última pared que queda por revisar, está mi propia mesa, llena de trastos porque yo sí que estoy con faena ahora mismo. Cuando me marcho suelo recogerla, prometido. Ordenador, material de dibujo, bandejas con documentos y un panel metálico con avisos y cosas para archivar. Aquí dibujo (poco) y hago todo lo de Internet (a todas horas).


Y cerrando el círculo, a mi izquierda, el plotter, la impresora y la estantería con los archivos y algunos libros de referencia: manuales, diccionarios, tebeos y una copia del Batman de Adam West.


En fin, esto ha sido todo. ¿Bonito, eh? Yo me siento como un rey. La República Independiente de Mi Estudio. Ah, si es república no me puedo sentir como un rey. Bueno, eso, cerrad la puerta al salir, ya me invitaréis a casa algún día.