Range Murata me habló, y otro me contó lo que me había llamado

Os gustan las entrevistas, ¿verdad? Los comentarios se disparan, las visitas aumentan. Los entrevistados son majos, y el entrevistador no destaca demasiado. Bien, bien. Es hora de echar toda la carne en el asador y publicar la conversación que mantuve con Range Murata en el Salón del Manga del año pasado. Hablamos de noviembre de 2007: no fue ayer, precisamente. Pero tenemos suerte de que Murata sea un autor atemporal, con una carrera y trayectoria consolidadas, y que no ha hecho gran cosa durante este último año, por lo que la vigencia de sus palabras sigue bien firme. ¡Arruh!

Es una entrevista peculiar, por cuanto Range Murata es japonés. Y habla en japonés. Un idioma que desconozco y temo por igual. No me saques de pronunciar "arigato", "sumimasen" y "chotomatekurasai". Whatever. Así que hubo necesidad de un intérprete que mediara entre ambos. Sin duda, una dificultad añadida a una entrevista que me trajo muchos quebraderos de cabeza. Pongámonos en situación: el día antes, acudí a la Sala de Prensa disfrazado de payaso (aunque mentí hábilmente a todos, asegurando que iba cosplayado de un personaje de Disgaea 2. Tuve suerte: nadie lo conocía, así que todo el mundo me creyó, sí o sí) para confirmar la entrevista para el día siguiente. Tomás Pardo, jefe de Prensa, no se descojonó en mi cara ni me echó a la puta calle porque tanto él como su eterna camiseta de Doraemon han visto ya demasiadas cosas weirdas en esta vida. Y al día siguiente allí estaba yo, con mi única camisa de Tommy Hilfiger, dando buena impresión al fanzinerismo con una grabadora destruída, intentando recargarla en una toma de corriente que estaban usando las empleadas del Salón (como aquel que intenta resucitar a un muerto dándole calambrazos, a ver si espabila), pero ni por esas. Hubo que recurrir a mi teléfono móvil, bloc de notas (al menos no tuve que usar servilletas,,, como me ocurrió en otra ocasión. Vale, en varias. Y sí, es verdad, con el mismo entrevistado, ¿contentos?) y bolígrafo. A la vieja usanza. Y el resultado no podía ser otro que el que descubriréis pinchando en leer más.   

Range Murata, nacido en Osaka el año 1968, diseñador de videojuegos, de series de animación, ilustrador, editor, diseñador de coches frustrado. Artista, en pocas palabras. Y, a pesar del éxito que le encumbra, todavía un auténtico fanzinero, al pie del cañón, experimentando con el medio, saliéndose del tiesto comercial y lanzando profesionalmente a nuevos autores. No es para nada un hombre tras las sombras: siempre se deja ver donde quiera que está. Y ahora se encuentra en Barcelona, presentando su revista ROBOT por estas tierras de manos de la editorial Glènat. Nos acercamos a la mesa donde ya nos espera sentado, pero a quien primero saludamos es al intérprete de japonés. Esta puede ser una conversación muy dura,,,

Kat: ¿Cuándo comenzaste a trabajar profesionalmente como ilustrador?

Murata: Desde pequeño siempre me ha gustado dibujar, y la primera oportunidad para hacerlo me surgió en la empresa en la que trabajaba cuando era estudiante. El director me pidió que dibujara algo para ilustrar fondos, y así comencé en este mundo.

Kat: ¿Qué trabajo desempeñabas allí?

Murata: Era una empresa de videojuegos, Atlus, en la que desarrollaban juegos para distintas compañías (nota de Kat: de sus estudios han salido grandes títulos como Persona o Trauma Center, sin contar su trabajo como productora), y yo empecé a hacer los escenarios y los diseños de personajes. Por ejemplo, hice los diseños para el juego de lucha Gouketsuji Ichizoku (nota de Kat: también conocido como Power Instinct).

Kat: Y cuando dejaste la empresa, empezaste a editar revistas.

Murata: Sí, así es, y todavía lo hago. Mi primera incursión fue con FLAT en 1999, que ganó varios premios de editores en Japón, y actualmente estoy trabajando en ROBOT, que está siendo publicada en España ahora mismo, y en la que me encargo de ilustrar las portadas.

Esta foto está sacada de la página web de Glènat. Pero él sigue igual de guapo. 

Kat: A través de estas publicaciones, os unísteis un grupo de jóvenes creadores llamado ‘Manifiesto FA’. ¿Nos puedes hablar más de ello?

Murata: Claro. El manifiesto FA es un proyecto de diferentes dibujantes e ilustradores, artistas en general, que lo que pretende es que los diseños de las ilustraciones no se queden en el papel, sino que vean la luz como objetos, como creaciones hechas realidad. Por ejemplo, este reloj que llevo ahora mismo puesto es un diseño mío (risas). Así llevamos a la práctica los prototipos que creamos.

Kat: ¿Y cómo trabajáis con los artistas?

Murata: Hay pocos ilustradores que también se dediquen a promocionar su trabajo creando objetos, pero es una manera estupenda de hacerlo. En la misma época en la que nosotros empezamos, el autor de Mazinger Z se dedicaba a hacer urbanismo. Es decir, que los ilustradores no se deberían centrar solo en un campo, sino tratar de abarcar otros relacionados con su trabajo, con la creación, así que les animamos a ello, en todos los campos posibles. Montamos exposiciones con la muestra de muchos autores distintos, y vendemos sus obras.

Kat: Has publicado distintos art-books (libros de ilustraciones) con tu trabajo: LIKE A BALANCE, futurhythm. ¿Son ilustraciones ya publicadas en otras revistas, son inéditas,,,?

Murata: Muchas de sus páginas son ilustraciones recopiladas de otros medios, la mayoría de ellas de la revista Kairakuten y Ultra Jump. Tan solo unas pocas son inéditas, pero siempre procuro incluir algunas. Me gusta ilustrar, y no solo quiero recopilar lo que ya he creado.

Kat: Has realizado el diseño de personajes de muchas series de animación. Entre ellas, Blue Submarine Nº6 o Last Exile. Esta última, además, fue editada en España hace unos años con algún éxito. ¿Cómo te inspiraste para realizar los diseños, te documentaste de alguna forma?

Murata: Bueno, Last Exile en concreto se ambienta en un mundo similar a los años 20, pero con aeronaves y armas más futuristas. Es cierto que visité algunos museos para documentarme, porque había una base detrás de todo aquello, todo el mundo estaba inspirado en la realidad del pasado. Para otros diseños que he hecho, he preferido ser más creativo y tener menos referencias.

 

Un Klaus dibujado por Murata delante de estos ojitos en dos minutos.

Kat: Comenzaste haciendo fanzines. ¿Qué ves de interesante en ellos?

Murata: Como he dicho antes, comencé y todavía continúo en ello. Los fanzines son unas piezas de creación muy personales. Me gustan mucho porque puedo controlar todo su proceso de desarrollo, desde el guión a la impresión, y eso me divierte. No tienes que rendir cuentas a ningún editor ni vendedor, porque yo mismo voy a los eventos de cómic a venderlo, como el Comic Market (el mayor evento dedicado a los fanzines/doujinshi en Japón). Es un contacto directo con la gente, ¡y me encanta hacerlo!

Kat: ¿Crees entonces que los fanzines son una forma de comenzar a trabajar en este campo?

Murata: ¡Por supuesto! Y además es en estos eventos donde tienen que darse a conocer. Cada año acuden centenares de miles de personas: el Salò del Manga de Barcelona, aunque es grande, no se puede comparar a los grandes eventos japoneses. Y muchas de estas personas acuden a vender sus fanzines. Por fuerza, de entre tantos miles de dibujantes, los hay que destacan por su talento o su peculiar estilo. Y estos eventos son el primer paso en su carrera.

Kat: Ahora Glènat publica en España la revista Robot, que viene avalada por su éxito en Japón. Háblanos un poco de ella.

Murata: Bueno, al director de la editorial Glènat en España le agradó mucho la calidad de la revista, y habló con nosotros. La idea de editarla en España me pareció estupenda: pretendemos dar a conocer a todos los autores que publiquen con nosotros, y llegar al mercado extranjero es ideal. Ese es el espíritu de la revista. ROBOT se publica trimestralmente, y en la actualidad llevamos nueve números publicados. Estamos trabajando en el décimo. Por ahora editaremos aquí los nueve primeros volúmenes, y según los resultados, Glènat valorará la continuación.

Kat: Muchas gracias por tu tiempo, y te deseamos lo mejor con la revista.

Murata: A vosotros.

Nos quedamos hablando con el intérprete mientras Murata nos dedica una pequeña ilustración. Me encantó Last Exile, de modo que le pido un Klaus. Se sorprende. "Siempre me piden que dibuje a Lavie, nunca a Klaus". ¿Soy un bicho raro? La barrera idiomática siempre es un reto, pero con la simpatía de este autor por bandera no hay dificultad imposible de superar. Aunque para él sea el rarito que le pidió un Klaus. En la actualidad, Glènat lleva editados dos números de ROBOT: 164 páginas a todo color con una variopinta muestra de estilos y autores todavía desconocidos, que quizá pronto dejen de serlo. Sin embargo, a septiembre de 2008 como estamos, no ha salido un nuevo volumen en ocho meses. ¿Ha sucumbido ROBOT a su precio y formato en España?